Álvaro Íñiguez, de Commons MS. Se logra eficiencia económica y eficacia en la atención.

La sanidad actual se enfrenta a grandes retos, que van a cambiar de manera radical la manera de tratar a los pacientes y la forma de diagnosticar las enfermedades. El personal sanitario trabaja cada vez con mayor cantidad de información clínica proveniente de diversas fuentes, que muchas veces es incapaz de analizar y procesar. Por otro lado, los elevados costes sanitarios y la ineficiencia en la asignación de recursos, desde el diagnóstico hasta el tratamiento del paciente, complican cada vez más la labor de los médicos.

Ante esta realidad se impone una nueva forma de gestionar los servicios médicos, que contribuya al avance definitivo de los diagnósticos y de los tratamientos. Es lo que se comienza a conocer como medicina personalizada. Se basa en tres puntos estratégicos:
♦ La predicción. La aspiración es adelantarse a la aparición de las enfermedades. Para lograrlo, se debe averiguar quiénes tienen más riesgo de padecer determinadas patologías.
♦ La prevención. Una vez que se ha identificado a los potenciales pacientes, es posible pasar a la acción.
♦ La participación. El desarrollo de esta medicina necesita la participación de todos: instituciones académicas, profesionales sanitarios y organismos reguladores, sin pasar por alto la necesaria implicación de otro agente decisivo, el propio paciente.

Ver artículo completo en diarioabierto.es: Usar tecnología Big Data, el mejor camino para llegar a la medicina personalizada

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