Kundt planteaba que el cambio de paradigma científico se producía porque los supuestos teóricos generales, las leyes y técnicas aplicadas que adoptan los miembros de una comunidad científica se ven incapaces para resolver o explicar algunos  fenómenos y dudas que van surgiendo en relación con una materia. Cuando estas dificultades se consolidan o son constantes, se genera una crisis que sólo puede ser resuelta con la aparición de un nuevo paradigma.

¿Está la Medicina o la práctica de la Medicina viviendo una situación como la descrita? Mi respuesta es que sí. Preguntas como: “¿Por qué me ha venido esto, doctor?”  “¿Me sentará bien el medicamentado que me ha pautado?” “Si hago lo que me dice, ¿me curaré?”; son habituales en la consulta de cualquier especialidad diariamente. Y, ¿cuáles son las respuestas que ofrecemos los profesionales? “Esto suyo no tiene causa o la Medicina de hoy en día la desconoce”; “Lo normal es que le siente bien, pero no podemos asegurárselo”;  “Con su problema, la curación no es posible, pero si sigue mis recomendaciones estará mejor”.

Esta caricaturización del acto médico por excelencia, la consulta, nos desvela que es necesario un cambio del paradigma en el que la Ciencia Médica está enmarcada. Son muchas las preguntas clínicas para las que no tenemos respuesta y  la mayoría, tienen que ver con el núcleo central de nuestra práctica asistencial: el diagnóstico y el tratamiento. Por lo tanto, y volviendo a Kundt, estamos abocados a realizar un cambio en nuestros supuestos teóricos, en nuestras reglas y en las técnicas derivadas de las mismas para dar solución a tanto interrogante sin respuesta.

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